La opinión de mi portera

El antropólogo Alberto Cardín entrevistó en 1989 a Claude Lévi-Strauss, y cuando el asturiano le preguntó qué pensaba sobre la posible amenaza del Islam para Europa en esos momentos, su respuesta fue muy clara: «A decir verdad no tengo más que impresiones someras que valen exactamente lo mismo que las opiniones de mi portera».

Asistimos estas semanas (no de una forma más clara, pero si más abundante) a la explosión de opiniones en todo género de materias (principalmente, las que se refieren a la cuestión de la gestión política de la crisis sanitaria) por parte de personas o personajes que nada tienen que ver ni con las crisis, ni con la gestión política, ni con la sanidad.


«¿No se puede opinar?» se preguntarán los lectores más sensibles. Por supuesto que sí, pero tengan ustedes en cuenta que, salvo que sean capaces de acreditar verdadero conocimiento de la materia que se trata, su opinión valdrá tanto como la de su portera.


Nos previenen de los bulos (bien está), pero en una segunda fase de acción contra el engaño, conviene ser muy escrupulosos con quienes pretenden hacer pasar por «conocimiento verdadero» lo que no es más que «opinión»; y la primera línea de defensa contra esta forma de embuste no es otra que nosotros mismos. Tener clara la distinción entre «conocimiento» y «opinión» nos vacuna contra otro dañino virus: el de la engañifa.



En oratoria, en particular, y en comunicación, en general, esto no es nada nuevo, ¡es más!, es un truco bastante viejo: usar el éxito profesional de una persona para darle apariencia de conocimiento (de verdad, si se quiere) a lo que no es más que una opinión sobre cualquier asunto. Artistas, futbolistas, vedetes, &c., han volcado en sus redes sociales (con miles de seguidores) su parecer sobre la forma en la que se está gestionando esta crisis. No se trata de que no lo hagan, todos tenemos nuestro perfecto derecho a opinar lo que nos de la real gana, pero será nuestra responsabilidad desmenuzar (criticar) esas declaraciones y ponerlas en su correcto contexto: el del conocimiento o el de la opinión.


Umberto Eco dijo en una ocasión que no es que hubiera más imbéciles ahora que antes, lo que ocurría es que en el pasado las estupideces no iban más allá de la barra del bar y ahora tenían un altavoz global. Queda dicho.

#Oratoria #Comunicación #Criticar #Bulo #Opinión #Conocimiento

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